Para Conmemorar el Año Santo de la Misericordia

El pasado día 20 de noviembre, el Papa Francisco cerraba la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, clausurando así el Año Santo de la Misericordia. Junto con las basílicas papales de Roma (Basílica de San Pedro; San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Sta. María la Mayor), existen otras cuatro puertas santas en distintos lugares del mundo. En España está la de la Catedral de Santiago de Compostela y la del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

Las puertas están normalmente selladas desde el interior de modo que no se pueden abrir. Se abren durante los años del Jubileo, cuando los peregrinos entran por las puertas de ganar la indulgencia plenaria relacionada con el Jubileo.

Historia de las puertas santas

La tradición de una puerta santa durante un jubileo se remonta al siglo XV. El Papa Martín V abrió la Puerta Santa por primera vez en la historia del Jubileo en 1423 en la Basílica de San Juan de Letrán.

Sus sucesores, especialmente el Papa Alejandro VI en 1499, mantuvo esta tradición y la extendió a las cuatro basílicas mayores, es decir, además de San Juan de Letrán, la Basílica de San Pedro en el Vaticano, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros.

Antes del jubileo del año 2000, era costumbre que el Sumo Pontífice abriera la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, y luego delegara este poder a un cardenal para la apertura de puertas en las otras tres basílicas.

El Papa Juan Pablo II rompió con esa tradición mediante la realización de la apertura y cierre de cada una de estas puertas él mismo. La Basílica de San Pedro siguió siendo la primera que se abre y la última en ser cerrada.

Desde 1500 hasta 1975 la Puerta santa de las cuatro basílicas romanas estaba cerrada en el exterior por un muro y no por una puerta. Por tanto, en el momento de la apertura no se abrían las hojas de una puerta, sino que se derribaba un muro: el Papa tiraba una parte y los albañiles completaban el trabajo de demolición. El acto de inauguración consistía en la demolición de la pared, que destacaba además el lado excepcional del Jubileo. Por lo tanto, el simbolismo unido a las herramientas de albañilería usadas: un martillo para golpear la pared, una paleta para la construcción, ladrillos con inscripciones y marcas de pontificado, el agua bendita para bendecir las piedras y ladrillos, monedas con la efigie del Papa, que permitían datar la construcción del muro de la Puerta Santa.

En la Navidad de 1975 se hicieron modificaciones al rito de cierre de la Puerta Santa. El Papa ya no usaba la llana y ladrillos para comenzar la reconstrucción de la pared, sino se limitaba a cerrar los dos lados de la puerta.

A pesar que la pared que cerraba la puerta era reconstruida en el interior de la Basílica, el simbolismo fue cambiado para llamar la atención sobre la puerta y no tanto sobre la pared.

Un regalo entrañable

En este Año Santo de la Misericordia. La Superiora General de la Congragación de las Madres de Desamparados y San José de la Montaña, M. Mª Ángeles Vilar de San José, visitó la comunidad del Real Santuario de San José de la Montaña para hacerles entrega de un regalo especial y simbólico: Un ladrillo de la Puerta Santa de la Basílica de Sta. María la Mayor de Roma. Una reliquia que el Cardenal Santos Abril ha querido ofrecer a la Congregación como muestra de su aprecio por la misma y su devoción a San José de la Montaña y la Beata Petra de San José.

El ladrillo lleva la inscripción del Jubileo del 2000, cuando la Puerta Santa fue sellada hasta ser abierta de nuevo para este Año Jubilar de la Misericordia que acabamos de clausurar.

Dos han sido los ladrillos regalados por el Cardenal Santos Abril a la Congregación de las Madres de Desamparados y San José de la Montaña. El Consejo General de la misma decidió que uno de ellos se quedase en el Real Santuario de Barcelona, donde será expuesto para que todos los fieles puedan verlo y meditar su significado. Las puertas santas son una invitación constante a la reconciliación, a volver nuestra mirada hacia nuestro interior para poner nuestras vidas en manos de Dios.

Año Santo de la Misericordia. Puerta Santa.

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