El Incendio de La Catedral de París «Notre Dame» es ya una noticia conocida por todos

Notre Dame Arde

Sin querer olvidar la belleza arquitectónica de «Notre Dame» y las obras de arte que se han perdido, ni la historia que sus 800 años han vivido ( todo el mundo está recordando la autocoronación de Napoleón), y aunque para muchos la Catedral de París es la casa de Quasimodo, casi siempre en la versión de Disney más que en la de Victor Hugo, La Catedral de París fue Construida en honor a Nuestra Señora, madre de Jesús y esposa de San José.

María en Semana Santa

La Providencia ha hecho arder esta gran Catedral en Semana Santa, la principal época del año para los Católicos, en la que Nuestra Señora, Madre de Dios es la segunda persona más benerada. La imagen de la Madre de Jesús es recordada en Advocaciones como la Dolorosa o la Piedad, dos expresiones del dolor Maternal. Ese Dolor que para la cultura mediterránea Católica es el dolor más intenso que se puede sentir.

Nuestra Congregación fue fundada bajo la Advocación de Nuestra Señora de los Desamparados, una expresión de amor maternal infinito. Una amor que Madre Petra siempre quiso repartir entre los Desamparados.

San José en Semana Santa

A diferencia de María que aparece en los Textos y la Tradición la sitúa junto a Jesús en la Cruz, de San José no tenemos ninguna referencia. Los Teólogos aceptan la idea que San José, esposo de Nuestra Señora, debió fallecer antes de la Muerte de Jesús por lo que María debía ser viuda en el momento de los padecimientos de Jesús. De esta manera, San José no sufrió el dolor de ver a su hijo morir en esa situación, aunque su SI a Dios le supuso otros padecimientos que recordamos todos los años en los 7 Domingos que dedicamos al esposo de María.

Arde en Semana Santa la Catedral a Nuestra Señora, lloremos por la belleza que hemos pedido pero lloremos con María por el Dolor de ver a Jesús muerto. Demos Gracias por su Resurreción y esperemos que los hombre y mujeres sepamos volver a dar vida a este hermoso edificio, pero recordemos que toda reunión de católicos es un edificio vivo por si mismo, cuya belleza no puede ser igualada por materiales tangibles.

Un abrazo a París que ha sufrido este golpe, y los católicos que allí se reunían nuestra más profunda solidaridad,

!Qué Nuestra Señora y San José os bendiga!

 

Fotografía publicada en La Vanguardía

 

 

 

 

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