2¡Qué lección de humildad aprendemos contemplando aquella noche de Belén! Descubrimos que la humildad es el camino, la pedagogía elegida por Dios. Desde esa humildad, José se vacía de sí mismo, confiando en que Dios lo llenará. Bienaventurados los limpios de corazón, los pobres… nos indica el Evangelio. José encarna en su vida la Buena Nueva que se nos predica este domingo.
Contemplar la figura de José es una fuente de sabiduría para nosotros. Desde nuestra situación, cada uno estamos llamados a tomar decisiones que no habíamos previsto en nuestros programas de vida. Dios hace con nuestra colaboración a sus designios mucho más de lo que nosotros podríamos pensar y esperar. Se trata de acoger la presencia del Espíritu en nuestra vida, escuchar y actuar como José.

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